La vida se me ha ido demasiado rápido, ya son 3 años sin mi abue. Todo ha cobrado nuevos sentidos, hay momentos donde la melancolía de los recuerdos a su lado me invaden, donde quiero correr a buscarla, hay días en que estoy dispuesta a entregar mi vida por unos segundos con ella. Otros tantos me siento llena de alegría, de dicha, dispuesta a cambiar la historia, dispuesta a tomar en control de mi ser, para honrarme, para cuidarme, tal vez como ella no lo pudo hacer, sigo sintiendo su esencia en cada parte de mi. Valoro aún más todos los consejos que pudo entregarme, e incluso hasta ahora los entiendo, de pronto los pongo en práctica, y escucho su dulce voz acompañada de un confía en Dios, creo que hasta el momento es mi reto más grande, en algunas ocasiones quiero controlar todo mi al rededor, pero me recuerdo que descansar en Dios es lo mejor, solo en él he encontrado consuelo después de su partida, y quien lo diría, que solo así me alejaría y acercaría más a él que nunca. Hoy ...