3 años sin ti
La vida se me ha ido demasiado rápido, ya son 3 años sin mi abue. Todo ha cobrado nuevos sentidos, hay momentos donde la melancolía de los recuerdos a su lado me invaden, donde quiero correr a buscarla, hay días en que estoy dispuesta a entregar mi vida por unos segundos con ella. Otros tantos me siento llena de alegría, de dicha, dispuesta a cambiar la historia, dispuesta a tomar en control de mi ser, para honrarme, para cuidarme, tal vez como ella no lo pudo hacer, sigo sintiendo su esencia en cada parte de mi. Valoro aún más todos los consejos que pudo entregarme, e incluso hasta ahora los entiendo, de pronto los pongo en práctica, y escucho su dulce voz acompañada de un confía en Dios, creo que hasta el momento es mi reto más grande, en algunas ocasiones quiero controlar todo mi al rededor, pero me recuerdo que descansar en Dios es lo mejor, solo en él he encontrado consuelo después de su partida, y quien lo diría, que solo así me alejaría y acercaría más a él que nunca. Hoy comprendo que todo es perfecto, aunque en ocasiones me inunde el dolor, el dolor es parte de la vida, sin él no podría sanar todo aquello que requiere mi atención. Reconozco que el camino con su ausencia ha sido largo, doloroso, complicado y valioso también, he aprendido tanto sobre la vida y la muerte, y aunque a veces quiero buscar esa válvula de escape, cada vez me siento más fuerte, más valiente, más capaz de entender que somos instantes. Que todos los encuentros son mágicos, especiales, y fugaces, además que esta es mi única vida, y que hoy puedo elegir que hacer con ella, al final su sangre corre por mis venas, y soy acreedora a todo lo maravilloso que fue ella. Gracias Martha por que por tu vida hoy tengo la mía, y es el mejor regalo que pudiste darme, ser parte de tu descendencia es un honor, hoy le pido a Dios que me permita seguir compartiendo tu bondad y amor con el mundo.
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